Fotocopias – Relat eròtic guanyador 2013

Laura estaba fotocopiando aquellos estupendos apuntes de termodinámica en la soledad del 5º piso del ETSEIB. Aquel sábado, cuando quedaban cinco minutos para las diez de la noche, el edificio se encontraba especialmente tranquilo y oscuro.

De hecho, la 5ª planta estaba tan sumida en la penumbra que no podía vislumbrar el fondo del pasillo en el que se hallaba. Veía su reflejo en una de las ventanas; era alta y de piernas largas, de pelo rizado oscuro y ojos grises. Sus facciones no resaltaban especialmente por su belleza, aunque cabe decir que sus labios eran gruesos, mucho más el inferior que el superior, lo que hacía que su expresión fuese siempre muy sensual. Laura tenía tipazo; en su busto resaltaban sus redondos y grandes pechos; gastaba una 95. Tenía una cintura estrecha de avispa y unas caderas muy potentes que terminaban en un culazo impresionante, redondo y respingón, que daba muchísimo juego.

Mientras se las apañaba como podía con la luz del escáner y la de los fluorescentes de delante de los ascensores, acudió a ella la imagen de James, un chico dos años mayor con el que había pasado un par de noches muy divertidas en el último mes. Le encantaba, todo él; su casi metro noventa, su pelo rubio, sus hoyuelos, sus enormes manos… y aquel discreto acento inglés. Tenía unos ojazos azul-verdoso increíbles y un culo de deportista impresionante. Laura sabía que el chico se hallaba cinco plantas más abajo, en la Sala de Estudios, del mismo modo que sabía que cuando ella se había levantado, James le había mirado el culo y había sonreído.

Colocó de nuevo los apuntes sobre la bandeja de la fotocopiadora y fue a pulsar el botón. Entonces se oyó un “ding” y se abrieron las puertas de uno de los ascensores. En el fondo, antes de que su escultural figura saliese al pasillo, ya sabía que era James. Empezó a calentarse.
— Hola— saludó ella, cuando él se acercó.
— Hola, ¿cómo va?— contestó, y dudó.
“Ha venido a hablar” pensó Laura, “pero no le voy a dejar terminar ninguna frase. No hasta dentro de un rato”.

Y puso la mirada. Era aquella mirada de ojos grises que James tan bien conocía. Esa mirada perversa que decía, sin lugar a dudas, “fóllame aquí y ahora”.
James la cogió por la cintura y estampó sus labios contra los de ella. La boca de Laura se abrió como una flor en primavera, buscando la suya, húmeda y sedienta. Puso sus manos sobre el duro culo del chico, mientras las enormes manos de James se colocaban una al lado de la cara de Laura y la otra sobre su cuello, con el pulgar en la garganta, sintiendo el latir de su sangre. Sintiendo aquel deseo de sexo salvaje en la penumbra del 5º piso del ETSEIB.

Le comió la boca, una oreja, y luego bajó por el cuello. Le absorbió la piel durante unos instantes, y después la cogió en volandas y la sentó sobre la fotocopiadora, sin ser delicado, salvaje como a ella le gustaba. Le desabrochó la camisa con tanta prisa que arrancó el último botón, mientras Laura no podía más que cerrar los ojos y besarle la cara. Con mano experta le desabrochó el sujetador y lo tiró al suelo, parándose un instante a contemplar aquella maravilla: los pechos de Laura eran grandes y bien formados, y su estrecha cintura los hacía parecer aún más grandes. En esos momentos tenía los pezones duros como piedras, anhelantes. Y James les dio a esas impresionantes tetas el trato que merecían. Cogió la derecha con una mano y la apretó con fuerza mientras rodeaba la otra con la lengua, la chupaba y disfrutaba con ella. A esas alturas, el tanga de Laura estaba empapado. Se metió una mano en los pantalones y se calmó un poco mientras con la otra agarraba por la nuca a James y aplastaba su cara contra sus tetas. Él se dedicó a un pezón. Lo lamió con la punta de la lengua y luego lo puso entre sus dientes, primero suavemente. Luego lo mordió, haciendo que Laura se estremeciese por la excitación, lo mordió con más fuerza, hasta hacerle daño.
— Te gusta, ¿eh? Te encanta.
— Cállate y cómeme el coño, cabrón— contestó ella, sonriendo, mientras le quitaba la camiseta al chico.

Cuando Laura vio de nuevo el torso desnudo de James, tuvo que reprimir un gemido. Tenía los hombros anchos y musculados, y unos brazos propios de un chico que ha jugado a waterpolo toda la vida. Uno fino bello rubio le recubría los esculturales pectorales. Antes de darse cuenta, él ya le había quitado los pantalones. James se agachó un poco y ella, estando sobre la fotocopiadora, se quitó las bragas, dejado al descubierto su pubis, totalmente depilado. Puso sus piernas sobre los hombros de aquel increíble anglosajón y dejó que le comiese bien el coño.

James no necesitó humedecerse la lengua. Laura estaba tan mojada que su flujo llegó hasta el cristal de la fotocopiadora nada más quitarse el tanga. Su coño estaba salado y eso a James le gustaba mucho, porque un coño debe saber a coño, no a lavanda. Separó un poco sus labios vaginales y hundió su lengua hasta el máximo, mientras ella lo cogía por el cabello rubio y le susurraba que no parase. La boca de él se empapó con la esencia de Laura. Le besó los labios y le lamió el clítoris. Luego Laura empezó a levitar. Dejó de mirar a James, agachado, con la boca en su coño y esa mirada de placer tan traviesa, y levantó las caderas.
— Oh, Dios mío, no pares, no pares. Más rápido.

Él le agarró los dos glúteos con fuerza y lamió con más intensidad. Incrustó su cara en el coño y pasó la lengua una y otra vez por todo su interior. Fue entonces cuando Laura tuvo su primer orgasmo en toda la noche. Sus contracciones llegaron como una exquisitez a James, que siguió lamiendo hasta que los latidos del coño de Laura pararon, al cabo de lo que fue un largo rato de placer para ambos.
Entonces, de un salto, Laura bajó de la bandeja de la fotocopiadora y buscó su tanga. Pudo leer el asomo de decepción en la cara de James, que se había puesto en pie apoyado contra la pared.

— ¿Crees que me voy a ir así, sin más?— dijo ella, poniéndose los pantalones, pero sin ni siquiera subirse la bragueta.
Dicho esto, sin esperar respuesta, se arrodilló delante del chico y le bajó los pantalones. El bulto que se intuía en los calzoncillos de James no era tan grande como cuando empezó a besarla, pero eso no le preocupaba.
— Voy a ponértela bien dura para que puedas follarme bien— dijo Laura.

Usando una mano, cogió el pene de James y se lo metió en la boca. Puesto que no estaba aun totalmente erecto, y Laura era de garganta profunda, le cupo casi entero.

Empezó a chupar con movimientos lentos, tranquilos, acompañados por su mano, que sujetaba la sujetaba con fuerza. Lamió la punta y otra vez, circularmente, y se la volvió a meter casi entera. Luego se la sacó de la boca y pasó la lengua por el tronco, una y otra vez. Arrodillada como estaba, miró a James a los ojos, el cual la estaba observando con su mejor cara de vicio.
— Que bien que comes la polla— dijo.

Ella volvió al trabajo, chupando cada vez más rápido. En esos momentos la erección estaba llegando a su punto más álgido. Le chupó los huevos e incluso el escroto, durante unos segundos, para luego volver a la polla. James le colocó las manos sobre la parte posterior de la cabeza y empezó a hacer movimientos hacia adelante, instando a Laura para que fuera más rápido. Pronto aquello se convirtió en una increíble follada de boca, en la que Laura estaba totalmente entregada.
— Sí, Dios, sí, sigue, así— murmuraba él.

Tuvo un par o tres de arcadas cuando James empujó su polla hasta el fondo; su garganta hacía un ruido de atragantamiento y placer que estuvieron a punto de hacer que James se corriese del gusto. Pero Laura, que ya no necesitaba las manos para hacer aquella increíble mamada, se estaba masturbando inconscientemente, y quería ser follada.

Paró la felación y miró a James.
— ¿Llevas un condón?
— Claro.
La ayudó a levantarse y le bajó los pantalones de nuevo.
Entonces, Laura se colocó delante de la parte lateral de la fotocopiadora y se dobló por la cintura hasta que sus pezones, duros como piedras, rozaron el frío cristal.
James tuvo que parar un segundo antes de ponerse el condón para serenarse un momento. Aquella morena de curvas de vértigo inclinada sobre la fotocopiadora de la universidad, con todo su esplendor, el pelo cayéndole a un lado, la cara sedienta de sexo y su culo, en pompa, ofreciendo su coño en su total disposición, era una visión de la que no se gozaba cada noche de estudio.

— Que buena que estás— le dijo, estando en pie. Con los pantalones desabrochados, el pene totalmente erecto, enorme, y los pectorales desnudos, con la piel enrojecida por la excitación, James también ofrecía un increíble espectáculo a la vista.

Sin esperar un segundo más, se puso tras ella y la empotró. No fue delicado, y no tuvo miramientos. Sabía que el coño de Laura estaba más que dilatado. Los flujos de su vagina la mojaban entera, y Laura empezó a mover las caderas al ritmo de sus embestidas. Se sujetó al otro borde de la fotocopiadora mientras James le agarraba las tetas con fuerza.

— Oh, Dios, sí, no pares— decía ella, totalmente entregada.
James le soltó un cachete en el culo que resonó en todo el pasillo. Su culo, durísimo, se enrojeció un poco, pero ella pidió más. Luego le metió dos dedos en el ano, como sabía que a ella le gustaba, y siguió dándole.
— Dame por detrás— dijo entonces Laura, jadeando.
— ¿Qué?
— Que me petes el culo.
James no necesitó más palabras. Sacó su empalmadísimo pene de la vagina de la chica y lo colocó en la entrada de su culo. Los flujos de la chica serían suficiente lubricante. Y si no, gritaría; nadie los iba a oír.
Esta vez fue más despacio: con las manos separó los perfectos glúteos de Laura y fue empujando con su miembro hasta que, entre gemidos de dolor y placer, lo tuvo dentro. Luego empezó a mover las pelvis mientras Laura jadeaba de placer. La delicadeza de James también le gustaba, y en ese caso lo estaba siendo, a su modo. James le metió dos dedos en el coño y masajeó el clítoris al mismo ritmo que le follaba el culo.

De pronto, dada la quietud del momento, ambos tomaron conciencia de que estaban haciéndolo en su universidad, sobre una fotocopiadora, donde unos pisos más abajo decenas de alumnos estudiaban. ¿Sería la primera vez que la soledad de aquel piso era usada así? Lo dudaban.

Ambos empezaron a moverse más frenéticamente. La pelvis de James embestía ahora más fuerte, y la visión de la espalda desnuda de Laura le puso aun más cachondo, si eso era posible.
Ella aplastó su busto contra el cristal para notar aun más sensaciones en su cuerpo.
Fue entonces cuando James, involuntariamente o no, pulsó el botón verde, que estaba listo para imprimir.

El sonido del escáner reverberó en todo el pasillo. La luz iluminó la silueta de Laura en todo su esplendor, y James siguió dándole por detrás mientras las tetas de la chica eran fotocopiadas (¡a color!).
— ¡Más fuerte! ¡Más fuerte James!— pidió ella.
A James se le aceleró el pulso aun más. Sujetó las nalgas de Laura con fuerza y se encajó en el culo de la chica como si fuesen uno.
— Oh, Dios mío, oh…— dijo, antes de meterle los cuatro dedos en la vagina.
— ¡Sí! ¡¡Así!! Oh, sí.

El gemido que profirió Laura, acompañado por su segundo orgasmo y las contracciones, llevaron a James a correrse. Tuvo un orgasmo largo, acompañado por el suave contoneo del culo de Laura, de sus caderas, de sus pechos…

Cuando terminó, se apoyó un momento contra la espalda de la chica, le apartó el pelo y la besó en la nuca.
— Increíble— dijo.
Se vistieron con calma, sin ningún tipo de prisa. Luego fueron al baño que había al lado y, al mirarse al espejo, se dio cuenta que sería difícil disimular lo bien que se lo había pasado fotocopiando apuntes.

Cuando bajaban en ascensor, en silencio, pero sonriendo, James habló primero:
— Venía a pedirte apuntes de termo.
— ¡Pero si estás en quinto!
— ¿Y? Oh… ¡no!
— ¿Qué pasa?
— ¡Las fotocopias de tus tetas! Nos las hemos dejado ahí. Voy a buscarlas.
— Da igual— dijo Laura—. Nadie las va a reconocer.
Al día siguiente, un profesor de mecánica se llevó una gran alegría.

Relat eròtic ETSEIB – Relat eròtic guanyador 2013

L’edifici de l’Etseib s’alçava imponent sobre la Diagonal. Tot just eren les vuit del matí, i ella i un parell d’amics caminaven, encara mig adormits, cap a l’entrada. Mentre pujaven les poques escales que conduïen a la porta principal, un d’ells va fer un comentari sobre com n’estava de bona una noia de primer, i ella va riure, dient-li que ni en somnis se la faria. Llavors va dirigir els ulls cap al racó on sempre mirava cada matí. I allà hi era ell, fumant amb els seus col·legues abans d’entrar a classe. Fumava d’una manera tan sexy… Ella no podia deixar de mirar-lo i ell finalment se’n va adonar. Li va clavar la seva mirada, fosca, directa, penetrant, i la va saludar amb el cap mentre somreia una mica. Ella li va tornar la salutació mentre el cor se li disparava. No podia apartar la mirada. Ell, en canvi, no va tenir cap problema per deixar de mirar-la i seguir parlant amb els seus amics. Mentre passava de llarg i entrava a l’escola, ella no podia deixar de fer-se la mateixa pregunta: però per què em posa tant? No tenia sentit, no era el més guapo, ni el que estava més fort, ni el que vestia millor. Però aquella mirada… i aquells braços i aquella esquena i aquelles mans…només de pensar-hi sentia com se li tensaven els músculs, ben endins.

Era una atracció que no entenia, però el que sí que sabia era que, fos pel motiu que fos, no ho podia evitar. El desitjava. El desitjava profundament i no hi havia volta de fulla. Volia que la empotrés i li fes de tot. I cada dia en tenia més ganes.

Més tard, en una hora lliure, va pujar a la planta 10 a fer un cafè. Va pujar sola, els seus amics tenien classe o els hi feia mandra pujar fins allà. Just abans que les portes de l’ascensor es tanquessin del tot, algú les va tornar a obrir des de fora. Era ell. Va semblar sorprès de veure-la, i van intercanviar algunes paraules mentre l’ascensor pujava. Ell també anava a fer un cafè a la planta 10. Ella ja feia estona que s’havia quedat sense respiració. Sols en un ascensor que tenia deu plantes per davant? Era massa tensió sexual com per poder-la aguantar.

Ell va callar, i ella no va saber què més dir. El va mirar intensament, esperant que els seus ulls diguessin el que ella no s’atrevia a demanar: “fes-me tota teva, va, siusplau”. Per un moment, les seves mirades es van creuar, i ell va semblar entendre el que els ulls d’ella proclamaven. Durant un segon etern, ell es va quedar seriós, amb els ulls brillants, i ella hauria dit que estava a punt d’apropar-s’hi més, o de dir alguna cosa… Però de cop les portes de l’ascensor es van obrir, ell va apartar els ulls i va sortir. El moment havia passat. Decebuda, ella també va sortir i es va fer un cafè a la màquina. Ell va fer un parell de bromes, que ella va riure-li nerviosa, pensant encara en aquell estrany clima que s’havia creat dins l’ascensor. Quan ella anava a agafar el sucre, ell es va girar per agafar els seus diners. Ella es va distreure mirant-li el cul i el paquet de sucre li va caure a terra.

Es va ajupir a recollir-lo, i per una fracció de segon, va pensar que aquella era una postura una mica suggerent. Tenia el cul en pompa, que se li marcava bé amb aquella faldilla ajustada que portava, i des d’on ell es trobava també tenia visió directa dins el seu escot, i podia veure bé la forma dels pits, empresonats per un sostenidor d’encaix. Sense moure’s de posició, va aixecar el cap per mirar-lo i va poder comprovar, amb sorpresa, que ell havia pensat el mateix. La seva mirada havia agafat aquella espurna de desig que a ella li havia semblat veure a l’ascensor. Havia contingut la respiració, el seu cos estava tens. Ella va empassar saliva i va notar com començava a excitar-se. Però no es va moure. Ell va avançar l’escàs metre que els separava i va allargar el braç per agafar-li la barbeta. Ella va haver d’obrir la boca per poder respirar i no
ofegar-se. La mà d’ell va fer pressió cap amunt, i ella es va alçar, trobant-se més a prop d’ell del que mai ho havia estat. Ell va començar a moure la mà cap avall: li va acariciar la mandíbula, després el coll, l’espatlla, el braç, la cintura… Ella se sentia a punt d’explotar.

De cop, un soroll els va sobresaltar. Un professor havia sortit del seu despatx de projectes i anava cap als ascensors. Es van apartar l’un de l’altre ràpidament. El professor ni se’ls va mirar quan va passar de llarg. “Lavabo”, va dir ella, sense pensar, amb un fil de veu tenyida de desesperació. Ell la va mirar amb una barreja d’excitació i divertiment a la mirada, i va assentir. Ella es va dirigir cap la lavabo de noies (sempre estaria menys concorregut que el de nois), va entrar i va posar la cara contra el mirall. Li cremava. Va sospirar. “ Déu meu, què està passant? Vindrà? O m’ho he imaginat tot? Com he pogut dir-li que anéssim al lavabo? Què pensarà?”. El cor li anava a cent i tot el cos li tremolava. Llavors la porta es va obrir, ell va aparèixer, i els nervis, la vergonya, tot es va diluir davant del desig que li cremava per dins. Se li va tirar al damunt, contra la porta. El petó encara els va encendre més. Van passar la balda. Ell li va abaixar les mitges mentre li recorria el coll amb els llavis. Ella li va obrir els pantalons mentre li besava el pit. Ja no era conscient del tot del que estava fent, només es podia concentrar en aquell moment, en els seus anhels fets realitat per fi. A la seva ment emboirada de tant en tant s’escolava algun pensament inconnex: “com em posen les seves mans, li trec la samareta?, oh mare meva…”

El silenci l’havien trencat feia estona amb les seves respiracions, cada cop més agitades. Ell li va posar la mà entre les cames, notant-la totalment mullada, i ella va gemegar més fort del que pretenia. Ell li va tapar la boca amb la seva. Ella va deixar que la seva pròpia mà busqués per dins dels seus calçotets, i quan el va tocar ell va deixar escapar un gruny baix. Allò encara la va excitar més, i va començar a moure la mà mentre ell també movia la seva. De cop, ell la va apartar, la va empotrar contra la porta i la va girar d’esquena a ell. Va acabar de baixar-li les mitges i les calces, i li va aixecar la faldilla. “Déu meu, per fi…” va ser l’únic que a ella li va passar pel cap mentre esperava, ansiosa, a que tots aquells mesos de fantasies es convertissin en realitat. “Va, a què esperes…!”.

Un so estrident la va sobresaltar de cop. Va fer un bot i va obrir els ulls. Desconcertada, va trobar-se una estança fosca, il·luminada només pel mòbil, que tenia l’alarma sonant.

Ho havia somiat tot. La ràbia i la impotència, mesclada amb el desig, que encara no se li havia apagat, la van fer saltar del llit i de poc no llença el mòbil contra la paret. Havia estat tan a prop, tan a prop… Llavors es va aturar, va mirar-se al mirall. Es va ajupir en la mateixa postura que, en el seu somni, l’havia excitat a ell. I si…? Per què no? Va obrir l’armari i va treure el conjunt d’encaix que s’havia comprat feia poc. Seguidament, va buscar aquella faldilla ajustada i la samarreta amb escot. Va somriure.

Qui diu que no podem fer realitat els nostres somnis si no ho intentem?

Concurs de relats eròtics ETSEIB

Cada dia arribava tard a classe, però això és el que va fer fixar-me en ella, a part dels seus pits. Es deia Érika i cada cop que entrava per la porta em deixava bocabadat. Potser no era tan espectacular, però era just el meu prototip, va ser atracció total des del primer cop que la vaig veure.

Amb lo tímid que era no m’atrevia a dir-li res, la mirava però mai feia el pas de presentar-me. Casualitats de la vida, em va tocar fer amb ella les pràctiques d’electromagnetisme. Era la meva ocasió, ara li parlaria si o si.

Va arribar el dia de la pràctica i, mentre fèiem el treball, li anava dient tonteries, vam connectar des del primer moment i estava clar que hi havia atracció per ambdues bandes. Al acabar les pràctiques, vam anar a dinar junts. Allà es on va començar tot. Els dos anàvem deixant indirectes, i la cosa va anar pujant de to. Li vaig agafar la mà, tímidament, ella em va mirar i va somriure. Se’m va treure la vergonya i li vaig proposar que després de dinar em seguís, que la volia menjar a petons. Ella va riure. Potser estàvem anant massa ràpid, però a qui li importava.

Després de dinar, em va seguir, acceptant la meva proposició. Vam pujar del bar de l’ETSEIB a la planta 5. Ella estava confusa, però li vaig dir que em seguís, que ja veuria. Vaig anar en direcció als ordinadors, la vaig agafar de la mà i la vaig portar fins el lavabo de minusvàlids. Vaig tancar la porta amb clau mentre deixàvem les motxilles al terra. –Érika, m’agrades molt- li vaig murmurar a cau d’orella mentre la començava a acariciar. Va somriure i em va començar a tocar el cul. No podia esperar més havia estat molt de temps esperant això.

Ens vam desfer de les motxilles tan ràpid com vam poder. I em vaig llençar a sobre, la vaig estampar contra la paret, sense fer-li mal, i li vaig plantar un petó a la boca. Jo li abraçava el coll i ella m’abraçava quedant-li les mals a l’altura del meu cul. Li agradava tocar el meu cul. Vaig apartar-li els cabells cap un costat i va començar la seducció. –Estàs preparada?- li vaig dir a cau d’orella. Ella va somriure, -preparada per que?- va dir aixecant les celles. –Per tot això que et faré ara- i vaig començar a recitar-li a cau d’orella els meus moviments, mentre els feia.

Primer de tot, t’acariciaré la cara, m’agraden molt les teves galtes. Després et començaré a tocar els pits i aniré baixant la mà fins arribar a sota la panxa. Et posaré la mà per dins la samarreta i et tocaré els pits per dins. Després, et baixaré la bragueta, a poc a poc, i amb un dit et començaré a tocar el cony, per sobre d’aquest tanga que portes. Estava força mullada, semblava que ho feia bé de moment i que li agradava. Llavors t’apartaré el tanga, i et començaré a tocar per dins.

Tenia el cony depiladet, com a mi m’agrada, estava molt mullada. –Buf, mare meva, com m’estàs posant- va dir ella amb veu melosa que em va excitar encara més. Li vaig seguir tocant el cony, vam canviar la posició, per estar més còmodes. Ella es va agafar al suport per invàlids i jo em vaig posar darrere, just abraçant-la. Vaig seguir en la meva línia, vaig entrar el dit cor amb suavitat, movent-lo per les parets ben mullades de la seva vagina. Vaig començar a ficar-lo dins, i vaig afegir el dit anular, fent el que amb els meus amics li dèiem un “Spiderman”, per la postura de la mà. –T’agrada l’”Spiderman”? – Puf, m’encanta, tens uns dits màgics- Estava molt calenta, i va començar a moure el cul, tenia just el calçot tocant-lo i es va posar més dur encara del que estava. Mentre la seguia tocant vaig començar a dir-li porcades. –Érika, ara t’ho faré més ràpid, et faré arribar a l’orgasme amb els meus dits, i no pararé fins que cridis de plaer i em deixis les mans empapades. Vaig posar-li els dits tot lo dins que vaig poder i els movia per tocar-li just la part de sota el clítoris, just on estava el punt G. Els movia molt ràpid, però amb molta cura. Va començar a gemegar: –buf, no paris ara, estic a punt. Vaig seguir, repetint el moviment tant ràpid com podia i ella va començar el cul per excitar-me i a cridar. –Oooh, puf, ooooh, mare meva, oooh- havia tingut el primer orgasme.

Va girar-se i em va començar a menjar la boca. –Mare meva com mous els dits, cap noi m’havia posat tant mai- em va començar a tocar el penis per sobre el pantaló, el tenia ben erecte. –Ara et toca disfrutar a tu- va dir somrient mentre em descordava el cinturó i em baixava la bragueta,i els pantalons. Sense treure’m els calçotets la va acariciar i hi va apropar la cara. Em va mirar als ulls mentre la llepava des de sota fins a dalt. –T’agrada? –Puf, no ho veus com està, és clar que m’agrada. Estava molt excitat, la tenia ben dura i em sentia feliç al haver fet que es corregués ja un cop. Em mirava i la acariciava, li feia petons molt suaument, posant nomès els llavis en la punteta.

Llavors em va baixar els calçotets. –Joder!- va dir ella- Està molt dura, si que t’agrado- va dir mentre es reia. Jo ja no s’havia on posar-me estava super calent i desitjava que me la mengés d’una vegada. Em va començar a masturbar amb la seva mà dreta, i anava mirant les cares que posava. Ella disfrutava veient com em feia esperar i em seduïa amb la polla entre les seves mans, amb la llengua al costat. Em va abaixar la pell, va quedar la punteta al descobert i llavors se la va posar a la boca. –Puf- vaig dir, ella em mirava i disfrutava veient lo excitat que estava. Va començar a moure la llengua en cercles, mentre amb la mà m’acariciava els ous i em masturbava la part de sota. Va començar a ficar-se-la tota dins. –Fes-m’ho sense mans- li vaig demanar. Ella obedient, va posar-se genoflexionada, agafant-se les dos mans i posant-les darrere la seva esquena. Començava a dins, se la estava menjant tota. Vaig agafar-la del cap. –Et molesta que t’agafi del cap i t’acompanyi amb la mà? –No- va respondre ella, però no et corris a la boca sisplau – Ok – Em va tornar boig, com la llepava.

Se la ficava a dins, jugava amb la llengua, la movia molt ràpid en la punta cap als costats. Va tornar a agafar-la amb la mà i m’anava mirant als ulls, jo no parava de bufar i ella es reia i s’esforçava més. –Buf, mare meva com m’estàs posant- Ella em va mirar i es reia. –T’agrada com la chupo? –Si, m’encanta ho fas molt bé. Llavors es va aixecar i em va fer un petó a la boca.

Em seguia masturbant amb la mà, em va menjar el coll i em va dir a cau d’orella. –Vull que me la fiquis, vull que em facis l’amor. Llavors li vaig treure els pantalons i em vaig treure la samarreta. La vaig agafar per les cames i la vaig asseure a sobre la cadena del vàter. Jo vaig baixar la tapa i em vaig seure. –Anem a comprovar que estigui tot ben preparat. Llavors li vaig ficar un ditet al cony mentre li feia petons a la panxa. Vaig baixar i li vaig començar a menjar el cony, i la anava mirant. –Sembla que està prou bé-

Em vaig aixecar, vaig agafar la motxilla i vaig treure un condó, me’l vaig posar tan ràpid com vaig poder. Em vaig escopir a la mà per lubricar una mica. Ella servicial es va ajupir i me la va chupar, deixant-me-la ben ensalivada. Llavors va venir el que desitjava des del primer dia que la vaig veure. Li anava a fer l’amor. Em vaig asseure a la tassa del vàter i ella es va posar a sobre. Li vaig començar a ficar lentament, però entrava sola per lo mullada que estava ella. –Buf la tens molt dura – Si però està entrant bé, estem els dos molt posats.

Llavors ella es va començar a moure, suau, i jo em movia al compàs. –Et mous molt bé, mai havia tingut tanta complexitat a la primera- vaig somriure – amb lo guapa que ets i lo bé que et mous, m’ho poses molt fàcil. Llavors li movia lent, lent, lent i de sobte li vaig ficar de sobte, provocant el seu primer gemit. –ooooh va cridar ella. –T’he fet mal? – Ha sigut un gemit! M’encanta que me la fiquis fins a dins sense que m’ho esperi. Vam seguir així una estona. A poc a poc i sorpresa. La tenia molt dura i ella ho notava. Els dos estàvem molt calents i a punt per arribar fins al final. –Mai havia estat tan bé amb una noia, m’agrades molt i es molt especial per mi. –Buf, jo no m’imaginava mai que contactaríem tan bé, mare meva, folla’m, acaba ja!

Es va començar a moure molt ràpid, li vaig agafar els pits, li vaig apretar un contra l’altre, i li llepava els dos pits. Ella es va començar a moure molt ràpid, m’esgarrapava l’esquena. –Estàs a punt? Mare meva, que vinc que vinc – Aguanta una mica, una mica- Vaig aguantar, seguia amunt i avall – Puf com m’estàs posant, el millor de la meva vida- llavors ella va començar a cridar –Ohh ohh i jo també em vaig córrer, vam acabar alhora en un seguit d’orgasmes.

Ens vam mirar, em vaig treure el condó. –Mare meva Èrika, ets espectacular. –Tu també, i em va plantar un petó. Vam començar a vestir-nos. –Ho repetirem? Li vaig preguntar. –Clar que si, si tots son així. Llavors vam marxar del lavabo, on va quedar una bonica olor a sexe, i vam anar a la biblioteca, amb la cara de felicitat, a fer l’informe de les pràctiques d’electromagnetisme.

Llums i Ombres – Concurs relats eròtics

Ningú va reparar en la presència de la noia quan va entrar a l’ETSEIB. Com de costum, es va dirigir cap als ascensors on s’aglutinaven els estudiants esperant que en baixés algun.

Un d’aquells aspirants a enginyer escoltava la verborrea d’un company sobre l’examen del dia anterior, però el seu pensament divagava. El seu company l’observava i veia en aquells ulls marrons, quasi negres, una mirada absent; el rostre posseïa una bellesa grega que envejaria el mateix Apol·lo, però tenia un matís de preocupació. Els seus cabells negres com l’obsidiana i la seva figura alta i imponent atreien les mirades de diverses noies, les quals eren massa tímides o insegures per dirigir-li la paraula.

L’aspirant va veure a la noia. La felicitat va inundar les seves faccions i la llum li va arribar als ulls al rebre-la amb un càlid somriure.
Ella era una noia de vint anys; alta, esvelta, amb preciosos ulls verds i cabells d’or; tenia un aspecte de calma i un aura de maduresa peculiar a les persones que des de la seva infància han tingut una vida difícil.
El company de l’aspirant es va quedar amb les paraules a la boca quan aquest últim es va dirigir a la noia i li va fer un petó. Ella irradiava goig al veure’l.

- Creia que avui entraves més tard.
- Això va ser ahir! Ja veig que et saps fins al mínim detall de la meva vida eh! – va dir l’aspirant rient – però comprenc que amb la vida que portes et costi recordar-ho tot. Tens cara de cansada, vas treballar ahir?

Si algú hagués observat detingudament a la noia hauria notat que la seva mirada semblava ensagnar-se, certament alguna cosa espantosa li passava a l’ànima; la felicitat que desprenia feia un moment va desaparèixer amb la rapidesa del vent que s’emporta una fulla de tardor.

- Si… vaig treballar, però no em ve de gust parlar d’això.
- Molt bé doncs, al sortir ens veiem?
- No ho dubtis – va dir la noia, i l’alegria va inundar el seu rostre.
Les hores van passar i la vida va seguir a l’ETSEIB. Els nostres amants esperaven amb impaciència el moment en el que les seves mirades es tornarien a creuar; quan els dos romandrien aliens al mon amb el meravellós desig de satisfer els desitjos de l’altre.

Quan l’hora va arribar no van trigar en enfilar camí cap a casa de la noia, amb la joia que posseeixen els joves enamorats. L’aspirant estava nerviós, s’estimava a la noia amb bogeria però mai havien arribat fins al final; sabia que ella volia anar amb calma i avui podia ser el seu dia. Els temps invertit en arribar i acomodar-se al pis d’ella va ser mínim. Ell l’escrutava amb la mirada, i veia aquell somriure que detenia al temps quan apareixia. A banda d’això li era impossible veure algun altre sentiment en aquella cara de marbre.

No cal dir que els petons i les carícies no van tardar a aparèixer. La noia bevia àvidament de cada gest de l’aspirant, cada carícia, cada petó, tot la feia estremir-se de plaer. Li resultava veritablement agradable que ell gaudís tant amb els preliminars, en contra de la majoria de persones amb les que s’havia ficat al llit.

L’aspirant estava en un estat entre l’eufòria i l’ èxtasis, a mesura que ella s’excitava més i més ell seguia el mateix camí. Quan va començar a sentir els petons d’ella pel seu pit i la seva llengua lliscant cada cop més baix volia que aquell instant no acabés mai. Era increïble. El seu membre estava completament erecte i volia acabar en breus.

“Merda, encara no em puc córrer, si acabem de començar. He de pensar en alguna altra cosa, a veure…” Però l’aspirant no es podia concentrar en res que no fos la noia, a la seva vida havia experimentat tant plaer amb cap parella, amb cap fel·lació, i començava a pensar que ella
tenia un do. Gaudia amb cada moviment, amb el tacte de la seva llengua i dels seus llavis d’una manera que havia cregut impossible fer-ho.

Quan ja estava al límit va indicar a la noia que parés i que s’estirés al llit, això li proporcionaria una excusa perfecta per aguantar més. La noia gaudia amb cada petó que li feia l’aspirant. Li va encantar quan ell es va dedicar especialment al coll, i després als mugrons. Pensava que allò dit sobre les zones erògenes era una veritat com un temple. Quan va notar els dits de l’aspirant buscant la seva vagina el va parar, ja estava suficientment humida. L’aspirant es va sentir una mica cohibit però va decidir substituir el treball manual pel bucal i ella el va deixar fer. Certament no ho feia gens malament, li agradava que ell no es descuidés d’altres zones i li anés demanant instruccions amb la mirada. Una bona comunicació sexual sempre és positiva. Tampoc va caler indicar-li res ja que, com ja hem mencionat, l’aspirant feia bé el seu treball i la noia estava sentint com la seva consciencia s’elevava al cel, sentia que podia tocar-lo, si morís en aquell moment, ho faria com la noia més feliç del món.

En un moment donat l’aspirant va parar i es va disposar a entrar dins d’ella.
Una coneguda cita futbolística ressonava al seu cap “Aquest partit, l’anem a guanyar.”
Abans de que passés res, la noia va baixar del cel per un moment, i la caiguda va ser tant forta que no va poder tornar a pujar. Va recordar qui era, la seva vida, i no ho podia oblidar.

L’aspirant va notar el canvi en ella. Al seu rostre només hi veia sofriment, una expressió de dolor que hauria entristit al mateix Diable si aquest existís. Quan ella li va indicar que no podia fer-ho, li va caure a sobre com una galleda d’aigua freda.
Es van vestir, en una habitació on es respirava tristesa i dolor. Ell la buscava amb la mirada, volia alguna explicació al fet de que hagués passat de sentir-se el senyor de la creació a un gra de sorra enmig del desert.

Malgrat els esforços de la noia, les seves mirades es van creuar i ella no va poder evitar que les llàgrimes banyessin els seus ulls. El cor de l’aspirant es va fondre al veure-la en aquest estat, de manera que la va abraçar esperant que ella es calmés, cosa que ella va agrair com si la seva vida hagués depès d’aquest acte.

- T’estimo, i crec que t’hauria d’haver explicat una cosa fa molt temps. –va dir la noia quan va ser capaç de parlar- Em sento una persona horrible. Has dipositat tota la teva confiança en mi i jo… dubto que pugui mirar-te a la cara un altre cop.
- Ets verge? – va preguntar l’aspirant innocentment.
- Tan de bo. Es que… saps que la meva situació és molt precària i amb la pujada de les matrícules cada cop em costa més aconseguir els diners que em permetin estudiar. A més em van denegar la beca. Per això treballo.
- Si, tot això ho se. Aquesta és la causa de que vagis tant cansada cada dia.
- Doncs bé, aquí volia arribar. El meu treball… sóc prostituta.
L’endemà la noia no va trepitjar l’ETSEIB.

Els qui coneixien a la peculiar parella sabien que alguna cosa havia passat. L’aspirant es mostrava taciturn, en contrast amb l’alegria i jovialitat que presentava habitualment; el seu rostre semblava més pàl·lid, augmentant el contrast amb els seus cabells negres; al fons de la seva mirada hi havien remolins de tristesa.

Com es habitual en aquests casos, la gent va començar a parlar quan la situació es va prolongar, però el cert és que a pesar de tots els rumors rocambolescos que circulaven, ningú sabia res del cert.
Aliena a tot això es trobava la noia a casa seva. Estava en una situació com la els drogoaddictes que deixen l’heroïna, però en el seu cas, l’aspirant era la seva droga. Pensava que havia perdut tot el que estimava a la vida, després de passar per la desesperació i la ràbia es va adonar de que la mort li somreia com una mare al fill que amamanta. Des de que aquesta idea va germinar a l’esperit de la jove, es va tornar més amable i riallera, va conformar-se millor amb el seu treball, menjava menys i no dormia més, i va trobar una mica més confortable aquella existència que tenia la seguretat d’abandonar quan volgués, com qui deixa un vestit usat.

Se li acudien dos procediments per morir: el primer es reduïa en lligar el llençol del llit a un llum i penjar-se; l’altre era tallar-se les venes. A la noia li repugnava la idea de llevar-se a un hospital amb el canell embenat i haver de suportar la compassió de la família, així que va optar pel primer mètode i aquell mateix dia es va fabricar una soga ben rudimentària. Quan es disposava a lligar-la al llum de la seva habitació, va escoltar com algú trucava a la porta. Va seguir amb la seva feina però veient que insistien es va dirigir cap a l’entrada i va obrir.

Davant seu estava l’aspirant, es presentava com ho fa un gos penedit enfront l’amo, amb el cap baix i les mans a l’esquena.
- Abans de que diguis res vull dir-te que vaig actuar malament. –Va dir l’aspirant.- Des de que no estic amb tu no li trobo sentit a res, es un sofriment tant intens que se’m fa impossible explicar amb paraules, només se que vull que tornem a ser tu i jo perquè si no mai més tornaré a conèixer la felicitat. Espero que puguis perdonar-me, que em deixis compensar el mal que t’he fet, però mai estaré en pau amb tu ja que el meu agraïment serà etern.

Dit això va oferir-li a la noia un lliri que amagava a l’esquena, mentre esperava la reacció que l’elevés al cel o el condemnés a l’etern sofriment.

Un somriure d’ella va ser l’únic que li va caler. Van passar-se hores xerrant, agraïts per retrobar-se i que les seves vides tornessin a tenir sentit. L’aspirant es va tornar a disculpar, la noia també per no haver-li dit el seu ofici abans. Alguna cosa havia canviat dins seu, la parella, tant trista hores abans, irradiava felicitat en totes les direccions. Les hores van volar i l’aspirant havia de marxar, però abans li va prometre una sorpresa a la noia:

- D’aquí tres dies vull que m’esperis davant del laboratori de física, a les 7 de la tarda. Vull compensar-te la teva paciència amb mi.
- Allà estaré.

Es van acomiadar amb un petó, i quan la noia va tancar la porta va saber que ja no necessitava la soga. Ella no va para d’agrair de que l’aspirant no hagués vist els macabres preparatius que feia a l’habitació. L’aspirant mai va ser conscient de que si hagués arribat uns minuts més tard, ja no hauria tornat a veure a la seva estimada.
El cel nocturn era mirat per la noia. Ella observava detingudament les poques estrelles visibles malgrat la contaminació lumínica que caracteritza Barcelona quan l’aspirant va aparèixer.

Una mirada va ser suficient per saber que ell tramava alguna cosa, de manera que quan l’aspirant va treure un mocador, i amb un somriure entremaliat li va indicar se’l lligués al voltant dels ulls la noia no es va sorprendre.

Ella, cega, es va deixar guiar per l’aspirant. Va ser conscient de que la conduïen a alguna cambra d’aquella planta i allà van esperar.
- On m’estàs portant?
- No facis soroll! –va xiuxiuejar l’aspirant- Ja ho veuràs, confia en mi.

Quan l’aspirant va estar convençut de que eren les úniques ànimes presents a l’ETSEIB va fer sortir a la noia de la cambra, i la va tornar a guiar. Ella estava intrigada, van pujar per les escales i es va dedicar a comptar-les per tal de saber a quina alçada estarien, però és difícil pujar unes escales a cegues per una persona acostumada a veure, així que la noia es va entrebancar, cosa que va fer que es descomptés. Després d’uns segles per la noia, l’aspirant va indicar-li que ja casi estaven, van sortir de les escales i van caminar fins a una altra cambra on l’aspirant va posar-la mirant en una determinada direcció i li va treure el mocador.

La ciutat s’estenia sota la mirada de la noia. La llum dels fanals i cases contrastava amb el cel nocturn creant un paisatge preciós. Darrere del perfil de tants edificis es podien veure les muntanyes i el Tibidabo, i si miraves al cel es podien veure estrelles, potser degut a l’altura a la
que es trobaven. Barcelona mai dorm i el bullici del trànsit seguia sent una realitat a aquelles hores, però no a l’ETSEIB, que ara només pertanyia a una parella d’enamorats.

La noia es va girar i va trobar a l’aspirant amb un somriure radiant. Ella estava en xoc.
- T’estimo. –va ser l’únic capaç de dir la noia.
I sense cap paraula més que espatllés aquell màgic moment es van abraçar i es van besar.

La cambra posseïa una taula al costat de la finestra que mostrava aquell bonic paisatge, on es van estirar els amants immersos l’un en l’altre. Abraçat a la noia, l’aspirant aspirava el seu perfum i bevia dels seus llavis. Ella tenia la pell suau i càlida, i els seus ulls eren dos pous on queia la mirada per no sortir-ne mai.

La noia es volia fondre amb l’aspirant, notava els seus llavis buscant la seva boca, la seva llengua fent filigranes per la seva pell, les seves mans recorrent el seu cos d’una manera extraordinària.

La roba es va convertir en una molèstia i no va trigar a caure on va ser llançada per la passió dels amants. Els dos estaven impacients i no es van entretenir amb floritures, l’aspirant es va posar sobre la noia i una mirada d’ella va ser l’únic que li va caler per saber que estava segura.
- Ho has fet algun cop?
- Estàs de broma? –va respondre ella, sense amargar la seva sorpresa.
- No em refereixo al sexe, em refereixo a fer l’amor.
L’aspirant es va extasiar amb el petó que li va fer ella alhora que li agafava el membre i se l’introduïa dins. La calidesa d’ella el va recórrer com una descàrrega elèctrica. Van començar a moure’s junts lentament, penetrant més. Ell va sentir la llengua d’ella a la boca i les seves mans acariciant-li el cul. Ella el sentia dins i onades de plaer la recorrien amb cada moviment.

La llum de la lluna penetrava per la finestra i il·luminava a la parella immersa en el joc del plaer. Semblava, i així era, que havia passat molta estona; l’aspirant pensava que ejacularia immediatament, així que va imaginar que compartia llit amb la Duquessa d’Alba, Belen Esteban, i altres personatges desagradables per tal d’allunyar-se del punt crític. La noia estava gaudint com no ho havia fet mai però necessitava una mica més de temps. Veient la situació de l’aspirant es va posar a sobre i va cavalcar fins a arribar al clímax. La imatge de la noia mossegant-se el dit índex intentant ofegar els gemits que va prorrompre al arribar a l’èxtasi, va fer que l’aspirant també arribés a la meta.

Es van estirar abraçats, gaudint d’aquest moment tant íntim; pensant en que seria de la seva vida si no es tinguessin l’un a l’altre. L’aspirant mirava a la noia admirant a seva bellesa. Ella mirava les estrelles a través de la finestra, buscant a cada una un motiu per estimar-lo.